Río arriba, agua estancada: por qué las crecidas del Río de la Plata ponen en jaque el drenaje de la región
Una fuerte crecida del Río de la Plata volvió a encender las alarmas en los municipios de Berisso y Ensenada.
Una fuerte crecida del Río de la Plata volvió a encender las alarmas en los municipios de Berisso y Ensenada.
El Servicio de Hidrografía Naval emitió un alerta mareológico Una fuerte crecida del Río de la Plata volvió a encender las alarmas en los municipios de Berisso y Ensenada. El Servicio de Hidrografía Naval emitió un alerta mareológico luego de que el estuario alcanzara los 2,75 metros en el Puerto de La Plata.
Si bien las compuertas reguladoras y el murallón costero contuvieron el avance del agua evitando evacuaciones masivas, el fenómeno desnudó una de las mayores preocupaciones estructurales de la región: el fenómeno del “tapón hídrico”. ¿Qué ocurre cuando la ciudad necesita desagotar sus lluvias pero el río se convierte en una pared infranqueable?
El “Tapón Hídrico”: La física detrás del agua atrapada Para entender el riesgo urbano del Gran La Plata, es necesario mirar hacia sus costas. El sistema de drenaje de la capital provincial y sus distritos vecinos depende de una red de arroyos (como El Gato, Maldonado y Carnaval) que descargan por gravedad directamente en el Río de la Plata.
Cuando el río experimenta una crecida extraordinaria, impulsada por sudestadas o por frentes hidrometeorológicos, el escenario cambia por completo. Según explican especialistas del sector, se produce lo que en ingeniería hidráulica se conoce como efecto de remanso.
Al subir el nivel del estuario por encima de los 2,50 metros, la presión del río anula la fuerza de salida de los arroyos.
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